Llamada al arrepentimiento

Conviértete al Señor, y abandona tus vicios.

Haz oración ante la presencia del Señor,
y remueve las ocasiones de caer.

Conviértete al Señor, y vuelve las espaldas a tu iniquidad,
y aborrece sumamente todo lo que es abominable.

Estudia los mandamientos y los juicios de Dios,
y sé constante en el estado que se te ha propuesto,
y en la oración al altísimo Dios.

Entra en la compañía del siglo santo,
con aquellos que viven, y dan alabanza a Dios.

No te pares en el camino errado de los malos.
Alaba a Dios antes de morir;
pues el muerto, como si no fuese, no puede alabarle.

Vivo, vivo le has de alabar,
y estando sano has de confesar y alabar a Dios,
y gloriarte en sus misericordias.

¡Oh, cuán grande es la misericordia del Señor,
y cuánta su clemencia para con los que a Él se convierten!

Eclesiástico 17
(Fragmentos)

“Conviértete…”, la salvación no es emocional ni presuntuosa (lo cual padecen generalmente los “evangélicos”), ¿quién es Dios?, ¿cuál es su carácter?, en el libro del Éxodo, Moisés proclama:

¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso;
tardo para la ira y grande en misericordia y verdad;
que guarda misericordia a millares,
que perdona la iniquidad, la rebelión, y el pecado,
y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado;
que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos
y sobre los hijos de los hijos,
hasta la tercera y cuarta generación.
(Éxodo 34:6)

En el antiguo y en el nuevo pacto, el mensaje es el mismo:

“¡Arrepiéntanse!”
(Jesús)

“¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿podrá acaso salvarlo la fe?” dice Santiago. De otra manera, ¿de qué le sirve a uno decir que es salvo (que tiene “fe”), si su conducta no es fruto digno de arrepentimiento…?

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La justicia de Dios

No te alegres de que tus hijos se multipliquen si son malos,
ni te complazcas en ellos, si no tienen temor de Dios.

No fíes en su vida, ni cuentes con sus labores;
porque mejor es un solo hijo temeroso de Dios, que mil hijos malos;
y más cuenta tiene el morir sin hijos, que dejar hijos malos.

Arderán llamas en la reunión de los pecadores;
y la ira reventará sobre la nación de los incrédulos.

Inplacable se mostró Dios a los pecados de los antiguos gigantes;
los cuales, confiados en sus fuerzas, fueron aniquilados.

Ni perdonó al lugar donde estaban hospedados Lot,
antes bien maldijo a sus habitantes por la soberbia de sus palabras.

No tuvo lástima de ellos,
y destruyó a toda aquella nación que hacía gala de sus delitos.

Y lo mismo a los seiscientos mil hombres que,
obstinados de corazón, se amotinaron.
Aunque uno solo fuere contumaz,
sería cosa maravillosa que quedase sin castigo.

Porque la misericordia y la ira están con el Señor;
puede aplacarse, y puede descargar su enojo.
Así como usa de misericordia, así también castiga;
Él juzga al hombre según sus obras.

Todo acto de misericordia prepara el lugar a cada uno
según el mérito de sus obras,
y según su prudente conducta durante la peregrinación.

No digas: “Yo me esconderé de Dios;
¿y desde allá arriba quién pensará en mí?

Nadie me reconocerá en medio de tan gran muchedumbre;
porque, ¿qué es mi persona entre tanta infinidad de criaturas?”.

He aquí que el cielo, y los altísimos cielos,
el abismo y la tierra toda y cuanto en ellos se contiene,
temblarán a una mirada suya.

Los montes también y los collados, y los cimientos de la tierra,
sólo con que los mire Dios, se estremecerán de terror.

Y en medio de todo esto, es insensato el corazón;
pero Él está viendo todos los corazones.

¿Quién es el que entiende todos sus caminos?
¿y aquella tormenta, que jamás habrán visto ojos humanos?

Así es que escondidas son muchísimas de sus obras;
mas las obras de su justicia, ¿quién será capaz de explicarlas?
¿O quién las podrá sufrir? porque los decretos de Dios
están muy distantes de algunos;
pero a todos se ha de pedir cuenta al fin.

El hombre mentecato piensa en cosas vanas;
el insensato y descarriado se ocupa de sandeces.

Eclesiástico 16
(Fragmentos)

“No te alegres de que tus hijos se multipliquen”, es un contraste, no una contradicción con el salmo 127, en el cual se habla de los hijos como saetas de su padre para defenderlo de sus enemigos; y aquí, de los hijos que viven sin el temor de Dios.

“La ira reventará sobre la nación de los incrédulos”, la ira de Dios se enciende especialmente cuando la rebeldía de los pecadores asume un carácter colectivo. En Mateo 24, cuando Jesús habla del fin, repite la palabra “muchos”, en torno a la multiplicación de la maldad. Véase Gén. 6 y 19. En la ciudad de México, es “legal” el divorcio, el aborto, y más recientemente el “matrimonio homosexual”, por ejemplo. Y se piensa también en las drogas…

“Los antiguos gigantes”, los gigantes del Génesis (6:4), la ciudad de Sodoma, los egipcios en el Mar Rojo, los cananeos, los israelitas rebeldes (Núm. 14:23). Confiados en sus fuerzas.

“Todo acto de misericordia”, en Mateo 10:42 Jesús dice: “y quien dé un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños sólo porque es discípulo mío, les aseguro que no se quedará sin recompensa”. Romanos 2:6: “Dios pagará a cada uno conforme a sus obras”.

“No digas: yo me esconderé”, libro de Isaías 29:15: “¡Hay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas!”, libro de Jeremías 23:23: “¿Soy yo Dios de cerca solamente, dice Jehová, y no Dios desde muy lejos?”. Véase Ez 9:9.

“Sandeces”:, despropósitos, simplezas, necedades.

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Sabiduría y alabanza de Dios

El que teme a Dios, hará buenas obras;
y quien observa exactamente la justicia, poseerá la sabiduría;
porque ella le saldrá al encuentro cual madre respetable,
y cual virgen desposada le recibirá.

Le alimentará con pan de vida y de inteligencia;
le dará a beber el agua saludable de la sabiduría,
y fijará en él su morada, y él será constante.

Será su sostén, y no se verá confundido,
sino que será ensalzado entre sus hermanos.

En medio de la Iglesia le abrirá la boca,
llenándole del espíritu de sabiduría y de inteligencia,
y revistiéndole de un manto de gloria.

Le colmará de consuelo y de alegría,
y le dará en herencia un eterno renombre.

Los hombres necios nunca la lograrán,
mas los prudentes saldrán a su encuentro;
no la verán los necios, porque está lejos de la soberbia y del dolo.

Los hombres mentirosos no se acordarán de ella,
mas los veraces estarán con ella,
y andarán de bien en mejor hasta que vean a Dios.

No está bien la alabanza de ella en la boca del pecador;
porque de Dios es la sabiduría,
y con la sabiduría anda acompañada la alabanza de Dios;
rebosará en los labios del hombre fiel, y el Señor se la infundirá.

No digas: “Por Dios ella me falta”. No hagas lo que Él aborrece.

Tampoco digas: “Él me ha inducido al error”,
pues no necesita Él de los impíos.

Aborrece el Señor toda maldad,
la cual no puede ser amada de aquellos que le temen.

Creó desde el principio al hombre,
y dejóle en sus manos el consejo.

Dióle, además, sus mandamientos y preceptos.

Si guardando constantemente la fidelidad que le agrada,
quisieres cumplir los mandamientos, ellos serán tu salvación.

Ha puesto delante de ti el agua y el fuego:
extiende tu mano a lo que más te agrade.

Delante del hombre están la vida y la muerte, el bien y el mal;
lo que escogiere le será dado.

Porque la sabiduría de Dios es grande, y su poder fuerte;
y está mirando a todos sin cesar.

Tiene puestos el Señor sus ojos sobre los que le temen:
Él observa todas las acciones de los hombres.

A ninguno ha mandado obrar impíamente,
y a ninguno ha dado permiso para pecar;
porque no le es grato a Él el tener muchos hijos desleales e inútiles.

Eclesiástico 15

“Manto de gloria”, el manto de gloria simboliza la belleza espiritual con la cual Dios reviste a los justos. El salmo 21:5 habla del verdadero elogio de todo hombre santo, amigo de Dios: “Gracias a tu socorro es grande su gloria; lo colmaste de honor y de magnificencia”. No se alaban las virtudes propias de hombre alguno, sino las maravillas que la gracia obra en nosotros.

“Alabanza en la boca del pecador”, hay una falsa religiosidad que alaba a Dios solamente con la boca, pero no cumple sus mandamientos.

“Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado“.
(Isaías 29:13)

Aún nosotros sentimos repugnancia cuando nos alaban personas de cuya falta de sinceridad tenemos pruebas, ¡Cuánto menos le gustará al Altísimo la alabanza hipócrita!

“Lo que escogiere le será dado”, véase Deuteronomio 30, Jeremías 21. De ahí la necesidad de formar la voluntad y la inteligencia para saber elegir y seguir lo bueno. La libertad depende de la gracia.

“Tiene puestos el Señor sus ojos sobre los que le temen”, veáse el Salmo 33.

“Alégrense, oh justos, en Jehová;
en los íntegros es hermosa la alabanza“.
(Salmos 33:1)

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Dicha del sabio

Bienaventurado el hombre que es constante en la sabiduría,
y medita en la justicia, y considera en su mente la providencia de Dios,
que va estudiando en su corazón los caminos de ella,
y entiende sus arcanos,
yendo en pos de ella,
como quien sigue su rastro, pisando siempre sus huellas;
que se pone a mirar por sus ventanas, y está escuchando en su puerta;
y reposa junto a la casa de ella, e hincando en sus paredes una estaca,
asienta al lado de ella su pequeño pabellón,
dentro del cual tendrán perpetua morada los bienes.

Bajo la protección de la sabiduría colocará a sus hijos,
y morará debajo de sus ramas;
a la sombra de ella estará defendido del calor, y reposará en su gloria.

Eclesiástico 14
(Fragmentos)

“Bienaventurado el hombre que es constante en la sabiduría”, la versión de Bover-Cantera: “Dichoso el varón que medita sobre la sabiduría y se ocupa en la ciencia”. Nácar-Colunga: “Dichoso el hombre que medita la sabiduría y atiende a la inteligencia”. C. de Reina: “Bienaventurado el varón que con sabiduría medita buenas cosas, (y el que piensa con su justicia), y que con su prudencia habla de cosas santas”. Sabiduría, ciencia e inteligencia son sinónimos y se refieren al conocimiento de la Ley de Dios.

“Se pone a mirar por sus ventanas”, “La casa de la Sabiduría es el Reino de los Cielos; sus ventanas son las divinas Escrituras” (Scío). La puerta es Cristo, Juan 10:9: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo”.

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La avaricia

Al hombre codicioso y agarrado, de nada le sirven las riquezas;
y ¿qué le aprovecha el oro al hombre tacaño?

El que amontona, privándose a sí mismo, para otros amontona;
un extraño se regalará con sus bienes.

¿Para quién será bueno el que para sí mismo es mezquino,
y no sabe gozar de sus bienes?

Quien es avaro contra sí mismo, es el hombre más ruin del mundo,
y ya recibe el pago de su pasión perversa.

Si algún bien hace, sin pensar ni querer lo hace,
y al cabo viene a manifestar su malicia.

Maligno es el ojo del envidioso, quien vuelve su cara al otro lado,
y desprecia su misma alma.

No se sacia el ojo del avaro con una porción injusta;
no se saciará hasta tanto que haya consumido y secado su vida.

El ojo maligno está fijo en el mal; no se saciará de pan;
se está famélico y melancólico en la mesa.

Hijo mío, disfruta de aquello que tienes,
y haz de ello ofrendas dignas a Dios.

Acuérdate de la muerte, la cual no tarda,
y de la ley que se te ha intimado de ir al sepulcro;
porque el morir es una ley de la que nadie está exento.

Antes de morir haz bien a tu prójimo,
y alarga tu mano hacia el pobre según tu posibilidad.

No te prives de un buen día,
y del buen don no dejes perder ninguna parte.

¿No ves que has de dejar a otros tus sudores y fatigas,
y que a la suerte se lo repartirán entre sí?

Da, y toma, y santifica tu alma.

Eclesiástico 14
(Fragmentos)

“De nada le sirven las riquezas”, nadie más pobre que el avaro, pues queriendo ser muy rico vive tan miserablemente como si nada tuviera. Proverbios 13:22: “la riqueza del pecador, está guardada para el justo”; 22:16, “el que oprime al pobre para aumentar sus ganancias, ciertamente se empobrecerá”; 28:8: “el que aumenta sus riquezas con usura y crecido interés, para aquel que se compadece de los pobres las aumenta”; Eclesiastés 5:12: “al rico no le deja dormir la abundancia”.

Una viuda pobre hizo valer más un centavo, que toda la ofrenda de los ricos (Marcos 12:41).

“Desprecia su misma alma”, el avaro mira envidiosamente hacia los bienes de otro como codiciables, mientras desprecia los propios que tiene delante.

“El morir es una ley”, “A los treinta años se piensa en hacer fortuna, y a los cincuenta comienza a hacerse; en la vejez se echan los cimientos del edificio, y la muerte sorprende cuando entran en acción los pintores y vidrieros” Jean de La Bruyère.

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El rico y el pobre

Todo animal ama a su semejante;
así también todo hombre a su prójimo.

Todas las bestias se asocian con sus semejantes;
así también se ha de acompañar todo hombre con su semejante.

Cuando el lobo trabe amistad con el cordero,
entonces la tendrá el pecador con el justo.

¿Qué comunicación puede haber entre un hombre santo y un perro?
O, ¿qué unión, entre un rico y un pobre?

Presa del león es el asno montés en el desierto;
así también los pobres son pasto de los ricos.

Así como el soberbio detesta la humildad;
así también el rico tiene aversión al pobre.

Si bambolea el rico, sus amigos le sostienen;
mas en cayendo el pobre, aun sus familiares le echan a empellones.

El rico que resbala, tiene muchos que le sostienen;
habla con arrogancia, y aquéllos le justifican.

Mas el pobre que se desliza, tras eso es reprendido;
habla cuerdamente, y no se hace caso de él.

Habla el rico, y todos callan, y ensalzan su dicho hasta las nubes.

Habla el pobre, y dicen: “¿quién es ese?”
Y si da un paso en falso, lo vuelcan por tierra.

Buenas son las riquezas en manos del que no tiene pecado en su conciencia;
mas la pobreza es malísima a juicio del impío.

El corazón del hombre le hace demudar el semblante,
o en bien, o en mal.

La señal del buen corazón, que es un rostro bueno,
lo hallarás difícilmente y a duras penas.

Bienaventurado el hombre que no se deslizó
en palabra que haya salido de su boca,
ni es punzado por el remordimiento del pecado.

Eclesiástico 13
(Fragmentos)

“Entre un hombre santo y un perro”, Apocalipsis 22:14: “Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira”.

“El corazón del hombre”, para un hebreo, el corazón no es sólo la sede de los sentimientos, sino también y principalmente de la reflexión, es decir, la facultad que orienta rectamente la vida del hombre. El hombre que rectamente oriente su vida desde el corazón nunca será condenado por su conciencia.

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El trato con los poderosos

El que tocare la pez, se ensuciará con ella;
y al que trata con el soberbio, se le pegará la soberbia.

Una buena carga se echa encima quien tiene trato
con otro más poderoso que él.
No te acompañes con quien es más rico que tú.

¿Qué sacará la olla de estar junto al caldero?
Cuando chocaren, quedará hecha pedazos.

El rico hará un agravio, y aún bramará;
el pobre recibirá un agravio, y habrá de callar.

Si le haces regalos, te recibirá;
cuando nada tengas que ofrecerle te abandonará.

Mientras tienes algo, se sentará a tu mesa,
hasta que te haya consumido tu hacienda;
pero no se compadecerá de ti.

Si te ha menester, te engañará,
y con semblante risueño te dará esperanzas,
prometiéndote mil bienes, y te dirá:
“¿Qué es lo que has menester?”

Te confundirá con sus convites;
hasta que te apure dos o tres veces,
y a la postre se burlará de ti;
y después, al verte, te volverá las espaldas
y moverá sobre ti su cabeza.

Humíllate ante Dios, y espera su mano.

Mira que seducido no te humilles neciamente.

Guárdate de abatirte en tu sabiduría;
no sea que humillado seas inducido a necedad.

Cuando te llame algún poderoso, excúsate;
pues así serás llamado con mayor empeño.

No seas importuno, para que no te eche de sí;
ni te alejes de él, que vengas a ser olvidado.

No te entretengas para hablar con él como con un igual,
ni te fíes de las muchas palabras suyas;
porque con hacerte hablar mucho hará prueba de ti,
y como por pasatiempo te sonsacará tus secretos.

Su corazón fiero observará tus palabras,
y no te escaseará el mal trato y las prisiones.

Vete con tiento, y está alerta a lo que oyes,
pues andas por el borde de tu ruina.

Mas al oír estas cosas tenlas presentes,
aun durmiendo, y está alerta.

Ama a Dios toda tu vida, e invócale para que te salve.

Eclesiástico 13
(Fragmentos)

“El que tocare la pez”, Pez: sustancia resinosa, lustrosa, residuo de la trementina (liquido resinoso de los árboles).

“La olla… junto al caldero”, la olla de barro (el pobre) se rompe cuando choca con el caldero de hierro (el poderoso).

“El rico hará un agravio, y aun bramará”, hebreo: se jactará. Callar, en hebreo: pedir perdón. Como el caso de la pobre doncella que, por obtener un empleo de un poderoso, cede a sus atropellos. Él se alabará entre los amigos por su conquista, y ella quedará deshonrada.

“Hasta que te apure dos o tres veces”, el rico te instiga a que le retribuyas la invitación al banquete, lo cual te cuesta todos tus bienes.

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