El trato con los poderosos

El que tocare la pez, se ensuciará con ella;
y al que trata con el soberbio, se le pegará la soberbia.

Una buena carga se echa encima quien tiene trato
con otro más poderoso que él.
No te acompañes con quien es más rico que tú.

¿Qué sacará la olla de estar junto al caldero?
Cuando chocaren, quedará hecha pedazos.

El rico hará un agravio, y aún bramará;
el pobre recibirá un agravio, y habrá de callar.

Si le haces regalos, te recibirá;
cuando nada tengas que ofrecerle te abandonará.

Mientras tienes algo, se sentará a tu mesa,
hasta que te haya consumido tu hacienda;
pero no se compadecerá de ti.

Si te ha menester, te engañará,
y con semblante risueño te dará esperanzas,
prometiéndote mil bienes, y te dirá:
“¿Qué es lo que has menester?”

Te confundirá con sus convites;
hasta que te apure dos o tres veces,
y a la postre se burlará de ti;
y después, al verte, te volverá las espaldas
y moverá sobre ti su cabeza.

Humíllate ante Dios, y espera su mano.

Mira que seducido no te humilles neciamente.

Guárdate de abatirte en tu sabiduría;
no sea que humillado seas inducido a necedad.

Cuando te llame algún poderoso, excúsate;
pues así serás llamado con mayor empeño.

No seas importuno, para que no te eche de sí;
ni te alejes de él, que vengas a ser olvidado.

No te entretengas para hablar con él como con un igual,
ni te fíes de las muchas palabras suyas;
porque con hacerte hablar mucho hará prueba de ti,
y como por pasatiempo te sonsacará tus secretos.

Su corazón fiero observará tus palabras,
y no te escaseará el mal trato y las prisiones.

Vete con tiento, y está alerta a lo que oyes,
pues andas por el borde de tu ruina.

Mas al oír estas cosas tenlas presentes,
aun durmiendo, y está alerta.

Ama a Dios toda tu vida, e invócale para que te salve.

Eclesiástico 13
(Fragmentos)

“El que tocare la pez”, Pez: sustancia resinosa, lustrosa, residuo de la trementina (liquido resinoso de los árboles).

“La olla… junto al caldero”, la olla de barro (el pobre) se rompe cuando choca con el caldero de hierro (el poderoso).

“El rico hará un agravio, y aun bramará”, hebreo: se jactará. Callar, en hebreo: pedir perdón. Como el caso de la pobre doncella que, por obtener un empleo de un poderoso, cede a sus atropellos. Él se alabará entre los amigos por su conquista, y ella quedará deshonrada.

“Hasta que te apure dos o tres veces”, el rico te instiga a que le retribuyas la invitación al banquete, lo cual te cuesta todos tus bienes.

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