Sabiduría y alabanza de Dios

El que teme a Dios, hará buenas obras;
y quien observa exactamente la justicia, poseerá la sabiduría;
porque ella le saldrá al encuentro cual madre respetable,
y cual virgen desposada le recibirá.

Le alimentará con pan de vida y de inteligencia;
le dará a beber el agua saludable de la sabiduría,
y fijará en él su morada, y él será constante.

Será su sostén, y no se verá confundido,
sino que será ensalzado entre sus hermanos.

En medio de la Iglesia le abrirá la boca,
llenándole del espíritu de sabiduría y de inteligencia,
y revistiéndole de un manto de gloria.

Le colmará de consuelo y de alegría,
y le dará en herencia un eterno renombre.

Los hombres necios nunca la lograrán,
mas los prudentes saldrán a su encuentro;
no la verán los necios, porque está lejos de la soberbia y del dolo.

Los hombres mentirosos no se acordarán de ella,
mas los veraces estarán con ella,
y andarán de bien en mejor hasta que vean a Dios.

No está bien la alabanza de ella en la boca del pecador;
porque de Dios es la sabiduría,
y con la sabiduría anda acompañada la alabanza de Dios;
rebosará en los labios del hombre fiel, y el Señor se la infundirá.

No digas: “Por Dios ella me falta”. No hagas lo que Él aborrece.

Tampoco digas: “Él me ha inducido al error”,
pues no necesita Él de los impíos.

Aborrece el Señor toda maldad,
la cual no puede ser amada de aquellos que le temen.

Creó desde el principio al hombre,
y dejóle en sus manos el consejo.

Dióle, además, sus mandamientos y preceptos.

Si guardando constantemente la fidelidad que le agrada,
quisieres cumplir los mandamientos, ellos serán tu salvación.

Ha puesto delante de ti el agua y el fuego:
extiende tu mano a lo que más te agrade.

Delante del hombre están la vida y la muerte, el bien y el mal;
lo que escogiere le será dado.

Porque la sabiduría de Dios es grande, y su poder fuerte;
y está mirando a todos sin cesar.

Tiene puestos el Señor sus ojos sobre los que le temen:
Él observa todas las acciones de los hombres.

A ninguno ha mandado obrar impíamente,
y a ninguno ha dado permiso para pecar;
porque no le es grato a Él el tener muchos hijos desleales e inútiles.

Eclesiástico 15

“Manto de gloria”, el manto de gloria simboliza la belleza espiritual con la cual Dios reviste a los justos. El salmo 21:5 habla del verdadero elogio de todo hombre santo, amigo de Dios: “Gracias a tu socorro es grande su gloria; lo colmaste de honor y de magnificencia”. No se alaban las virtudes propias de hombre alguno, sino las maravillas que la gracia obra en nosotros.

“Alabanza en la boca del pecador”, hay una falsa religiosidad que alaba a Dios solamente con la boca, pero no cumple sus mandamientos.

“Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado“.
(Isaías 29:13)

Aún nosotros sentimos repugnancia cuando nos alaban personas de cuya falta de sinceridad tenemos pruebas, ¡Cuánto menos le gustará al Altísimo la alabanza hipócrita!

“Lo que escogiere le será dado”, véase Deuteronomio 30, Jeremías 21. De ahí la necesidad de formar la voluntad y la inteligencia para saber elegir y seguir lo bueno. La libertad depende de la gracia.

“Tiene puestos el Señor sus ojos sobre los que le temen”, veáse el Salmo 33.

“Alégrense, oh justos, en Jehová;
en los íntegros es hermosa la alabanza“.
(Salmos 33:1)

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